Desde que comencé a escribir mi blog, por algún motivo, casi todo giró en torno al sexo, la política y la reputación. Pues seguimos en la misma línea. Y esta vez no se trata de Clinton, de Strauss - Kahn o de Eliot Spitzer. Qué bien! Esta vez escribiré sobre Graciela Alfano! Créanme que me siento emocionada.
Y va en serio. Esta señora que es y supo ser una belleza, resulta que hoy está siendo hostigada por alguna relación con el genocida Massera… ¿Conocía ella las atrocidades que se estaban llevando a cabo en Argentina? No, de seguro que no. Ella sucumbió a los encantos del hombre más poderoso del país que, además, tenía unos 55 años y debía haber sido un muy buen mozo y seductor candidato. El mejor, para esa época, sin lugar a dudas.
Con la mirada puesta en 1976, casi ninguna mujer se hubiese negado a esa aventura sexual. Ella tenía alrededor de 21 años –si los cálculos no fallan- y quería fama y riqueza.
Dicho esto, lo que más sorprende son las técnicas de difamación que están utilizando los sectores más progresistas de la Argentina actual. En esta breve zaga blogera de política y sexo, me llamó la atención cómo los “conservadores” echan mano de todo aquello que ocurre entre sábanas para desacreditar a todos –o al menos a todos lo que a ellos los molestan.
Evita, sin ir más lejos, fue hostigada por siempre como una mujer de andar “liviano” por los sectores más rancios de nuestra aristocracia. Hasta el día de hoy, y han pasado años, los conservadores recrean una y otra vez su presunto pasado lujurioso.
Una vez más, no estamos aquí para emitir juicios de valor. Pero repasemos: Eliot Spitzer debió de renunciar a la gobernación de New York tras verse envuelto con una prostituta: Fue de los primeros y únicos en meterse con Wall Street; Strauss Kahn… no sabemos, pero tras el escándalo de violación perdió la presidencia en el FMI y su candidatura a presidente de Francia. El día después de la asunción de Christine Lagarde, Dominique Strauss Kahn fue liberado de prisión.
Sólo fue mi intención remarcar aquí las casi idénticas acciones que emprenden los conservadores para “conservar” el statu quo.
Kahn, Spitzer, Clinton... más o menos entendemos la lógica de la difamación. ¿Alfano? ¿Por qué ir contra Alfano? No es Evita, está claro. Y sobre Massera está todo dicho. De nuevo, ¿por qué Alfano? ¿Para “disciplinar” a Tinelli? Demasiado inteligente como estrategia.
Es evidente, también, que la nuestra no es una sociedad cuáquera, que no funcionamos con la doble moral anglosajona y que un Juez en lo Penal puede ser descubierto en un prostíbulo gay y ser ascendido ipso facto. Correcto. Sin embargo, las operaciones con aristas “sexuales” propias de los conservadores, hoy se motorizan desde los sectores más progresistas. Notable.
Me resta contar lo que siento al respecto: En esta caza de brujas, podemos caer todos. Todos, todos, pudimos haber tenido algo que ver con estos genocidas sin la menor intención de adherir, de ningún modo, a tamaño espanto.
Alfano, en este caso, funcionaría como parte de un “todos nosotros”. Todos nosotros bajo sospecha.
Lo que queda claro es que la estrategia de las sábanas deberá ser parte casi ineludible si se trata de destruir la reputación de algún enemigo. Y ahora esta estrategia también cuenta para el progresismo y para estas latitudes tan latinas. Alfano, por la vida misma, jamás volverá ser el minón que fue. Pero no creo que tampoco vuelva a ser esa mujer un poco ridícula, inofensiva, barbie eterna: Ya lleva la mancha de la dictadura genocida que está a un tris de hacernos añicos a todos.
