miércoles, 2 de mayo de 2012

¿Quien es Jorge Lanata?


Por Rafael Bini

Una pregunta sencilla de responder en el mundo real, pero muy compleja para el laberíntico mundo de las redes sociales. La usurpación de identidad en Internet no es un fenómeno nuevo, sin embargo aún hoy, cuando se confronta el mundo de los “fakes” (cuentas falsas), con el mundo real podemos encontrarnos con curiosas paradojas. Mucho más si analizamos sus efectos en Twitter, la dinámica red social que ha pasado a instalarse como la gran agencia de noticias online de nuestros tiempos. Todos los periodistas saben que las primicias circulan con mayor  anticipación en el formato de los 140 caracteres que en los noticieros de la  televisión o en los diarios del día siguiente. En pocas palabras: Twitter fija la agenda periodística de cada día.



Claro que acceder a esa agenda requiere un arduo ejercicio de criterio previo: chequear no tres, sino treinta veces lo que se dice y quien lo dice. Cualquiera puede lanzar información falsa utilizando cuentas “truchas” con membrete de organizaciones periodísticas reconocidas y también puede hacerlo suplantando la identidad de algún personaje popular, referencial en su rubro, o formador de opinión. Un caso muy elocuente es el de las múltiples cuentas falsas que usan el nombre del periodista Jorge Lanata para sumar su granito de arena a la confusión general. Hagamos un zoom sobre este caso. 



El verdadero Lanata arrancó en Radio Mitre a principios del mes de marzo.  Casi simultáneamente apareció una cuenta en Twitter titulada @LanataenMitre  que se sumó a otras varias que también aseguraban pertenecer al ex director del diario Crítica. Lo curioso fue que esta cuenta, en poco más de un mes ya era una usina con más de 4.000 tweets y superaba los 10 mil seguidores que debatían y repetían cada una de las entradas del autor. Incluso políticos, periodistas y comentaristas twiteros reaccionaban aprobando o desaprobando con virulencia las frases filosas y sarcásticas que –a todas luces- replicaban la impronta del periodista. “Gracias a ustedes, @lanataenmitre es hoy la 3ra cuenta más retwiteada de la Argentina y la más retwiteada del mes”, agradecía el clon de Lanata a sus miles de seguidores.



La confusión era general y aunque el mismo Lanata negaba en público y en privado ser el titular de esa cuenta, muchos lo ponían en duda en la propia cara del periodista, llevándolo hasta la exasperación. El clímax apareció cuando desde esa cuenta se impuso el hashtag #ChauMoreno como TT (Trending Topic) para sumar voluntades que exigieran desde la red social la salida del polémico secretario de Comercio Interior de CFK. Al revuelo de aprobaciones e insultos, siguió la respuesta oficialista: #yoBancoAMoreno. En pocas horas Twitter se transformó en un campo de batalla entre los dardos lanzados por el supuesto Lanata y los supuestos “blogueros pagados por el Gobierno” que identificaba el autor de @LanataenMitre. 


El conflicto

Un escenario mediático confuso y, si se quiere, irónico. Una guerra en la que nadie era quien decía ser. ¿Cómo debería interpretar el editor periodístico de un diario convencional el debate sobre el costo de la yerba mate instalado por el fake de Lanata? No es un tema menor hablar del desabastecimiento de yerba mate en la Argentina. La palabra desabastecimiento remite a climas sociales muy complejos y dolorosos. Esa misma noche, la cuenta de @LanataenMitre fue suspendida por Twitter.




Conclusiones surgidas a partir de estos hechos. La primera es que sumando tres cuentas apócrifas de Jorge Lanata en Twitter como: @LanataenMitre (10.315 seguidores), @LANATA_JORGE (8.711 seguidores) y @JorLanata (12.249 seguidores), dan una cifra equivalente a los seguidores de @radiomitre, la cuenta real del medio en el cual se desempeña el periodista. La segunda conclusión es que las redes sociales han generado un fenómeno comunicacional completamente nuevo en el ámbito periodístico. ¿Quién es quien dice ser y quien no? Es una cuestión que debería ser contemplada obligatoriamente antes de precipitarse en difundir o replicar lo que “se dice”. 


Una última conclusión podría ser que algunas veces las cuentas truchas resultan ser más verosímiles que el propio personaje suplantado. Algo así como la revolución de los clones. Un fenómeno propio de la información en los tiempos de Twitter. Y esto es apenas el comienzo.


martes, 13 de marzo de 2012

Las Mujeres Zorras

Tras todas las felicitaciones (por ser mujer) y algo abrumada por “tamaño elogio”, leí este artículo sobre “Mujeres y Relaciones Públicas” que me sorprendió gratamente: 15 women share advice forsuccess and happiness in PR ò 15 mujeres nos aconsejan sobre el éxito y la felicidad enRelaciones Públicas 


 Nos encontramos dentro de una profesión casi exclusivamente femenina: 9 de cada 10 estudiantes en los Estados Unidos, son mujeres. ¿Este indicativo será también digno de “felicitar”? En principio:

a) De no estar a la altura de las circunstancias, el ser mujer será un verdadero “techo de cristal”. Cualquier hombre tomará los mejores puestos y los mejores salarios ò será dueño de las consultoras de mayor crecimiento. Y tan sólo por lo “extraordinario” de su género.

b) ¿Indica algo el “ser femenino” a la hora del trabajo? A veces creo que sí. Los consejos de
Gini Dietrich, fundadora y CEO de Arment Dietrich destaca dos “atributos”: - “Muchas somos “zorras, malas y murmuradoras”. Nos cuesta trabajar en equipo y ayudar a nuestros pares. -También sugiere que no reconocemos la diferencia entre lo “laboral y lo profesional” versus lo “personal”. De llorar pide que, por favor, lo hagamos en el baño…

 

¿Una Relacionista Pública que debe diagnosticar y mensurar la comunicación interna puede ser murmuradora? A lo largo de mi carrera me ha tocado dar con mujeres profesionales asombrosas: Mujeres que, gracias a su “ser femenino” le infunden al trabajo un sello “familiar” o grupal mucho más intenso que el que pueda lograr cualquier hombre. Verdaderas líderes y conscientes de su rol institucional interno, le agregan al trabajo una cuota de cariño y exigen a los otros y a sì mismas, la superación de las madres más interesantes. Otras, no tanto. Muchas debemos creer que la maldad o la murmuración le agregan o le dan ese valor al trabajo que un hombre no les da.

No, no es un comentario sexista. No soy misógina. De hecho, esta pequeña digresión surge de un artículo escrito en Estados Unidos –el lugar de las mujeres trabajadoras por excelencia-


En líneas generales, a los hombres los he visto en la misma categoría aunque, con mayor frecuencia, en la arena política que en la empresaria. Estamos de acuerdo, no son atributos exclusivos de la mujer.


Sin embargo, que una Relacionista sea catalogada así, en el rango de las “zorras, malas y murmuradoras” suena un poco más que espantoso: En general se nos paga para lo contrario. Somos referentes institucionales internas y externas! Somos la cultura de la compañía. Se nos paga, en general, para ser voceras en toda la línea… Nada más opuesto a cualquier relato telenovelezco.

El resto de las 15 altas ejecutivas dan consejos también interesantes: -concéntrense en la innovación, sorprendan desarrollando cosas extra-ordinarias, trabajen para que la comunicación sea un gran activo corporativo, en fin, motivadoras, superadoras. De ser conocidas por la murmuración, de seguro que nos quedaremos sin trabajo.


martes, 28 de febrero de 2012

TBA: OTRO CROMAÑON PARA LOS DE A PIE

No es mi intención en este espacio preguntarles o hacerlos responsables a nuestros gobernantes por las 51 muertes acaecidas hace unos pocos días atrás. Como ciudadana, entiendo que los tres Podres del Estado deberán darnos todas las explicaciones y obligarse a que esto no ocurra más. Como especialista en Comunicación de Crisis, me urge en esta ocasión agradecerles una logística mejor a la que todos fuimos sometidos durante Cromañón o Lapa o tantas otras.



Desconsolados, aquellos que hubimos de presenciar este accidente desde el confort de nuestros hogares, o desde el aire acondicionado de nuestras oficinas, agradecemos a cada uno de los helicópteros que aterrizaban o despegaban de la calle Perón, les damos las gracias al SAME, a los bomberos que bañaron de vaselina a las víctimas para sacarlas rápidamente de los hierros retorcidos, les damos las gracias a aquellos que intentaron infructuosamente reanimar a ese niñito de tan solo 10 años, les doy las gracias.

Estuvieron allí, se hicieron carne de la carne dolorida, los vimos corriendo y sufriendo cada uno de los minutos más desesperantes. Gracias.

Todos, especialistas o no en la materia, nos dimos cuenta que las fuerzas de salvataje se habían entrenado previamente. Agradezco, entonces, todos los simulacros a los que se sometieron  previo a esta tragedia.

Agradezco hasta lo innecesario: esos paneles que la unidad criminalística de la Policía Federal confeccionó para mover los cadáveres a fin de que la ciudadanía no vea bolsas negras… En fin, al niñito de 10 años lo vimos morir en vivo y en directo. 

Tampoco es mi intención aquí criticar el abandono total del lugar del siniestro tras la atención de los heridos y fallecidos. Luego de haber recubierto la formación accidentada, todos supusimos que se abría rápidamente una nueva instancia: el peritaje prolijo y minucioso; la búsqueda de efectos personales. Nunca imaginamos que en realidad, fuera todo abandonado. Tan abandonado que olvidaron a Lucas.

Pero reitero, en esta ocasión sólo me queda indignarme por el sufrimiento sin medida, indiferente a los ojos de nuestros gobernantes de todos aquellos que hubieron de recorrer la ciudad sin un peso muchos, sin amparo, sin protección alguna.

¿Era necesario que una mujer embarazada de su primer hijo, deambulara con sus pocas monedas en busca de un marido que se fue? ¿Era necesario que la madre de Lucas fuera tantas veces a la morgue judicial?

Señores Gobernantes,  ¿a nadie se le ocurrió montar un centro de operaciones? ¿A nadie se le ocurrió armar en minutos un lugar de albergue para todos los desesperados? El Congreso de la Nación podría haber sido un buen lugar de contención para todos los familiares y amigos de las víctimas. Allí podrían haber centralizado toda la información, a todos los médicos,  a los psiquiatras, los psicólogos, la asistencia social, toda la medicación, el agua, la comida, los teléfonos celulares, la internet. ¿Era necesario hacerles recorrer los hospitales y la morgue judicial a todas estas pobres personas que, seguramente, no disponían de ningún recurso para transportarse ni para comer, ni para medicar sus más profundas angustias?




Me tocó ser testigo de la tragedia de Atocha. Nadie hubo de recorrer hospitales ni morgues ni llamar a teléfonos colapsados: NADIE. Todas las familias se concentraron en la misma estación, todos los recursos del estado se pusieron a disposición de la ciudadanía desesperada en un sólo punto: allí fueron todos contenidos, informados, trasladados gratuitamente. Básico, fácil de implementar, un estado presente. En quince minutos se presentó en el lugar desde el Rey de España y todas las autoridades del Ejecutivo. Juntos. Juntos todos con la gente.

El actual gobierno,  la oposición ¿sabrán que nuestra gente se mueve diariamente con unos 10 o 20 pesos?  ¿Será este el “síndrome del auto oficial”? Se montan a ellos y suponen que toda la ciudadanía tiene uno con el que puede llegar confortablemente de Moreno al centro de la capital sin mayores dificultades? ¿Será que los de a pie no usan sus carros de lujo porque no encuentran nafta fácilmente?

Todos vimos a la mamá de Lucas transportarse en un auto rojo. Apuesto a que era el auto de algún familiar. Quizás del rico de la familia. O era el remisero del barrio que puso el auto a disposición. No lo sé. Lo que sí sé es que esa mujer como otros tantos cientos, se habrán sentado en el piso de la estación, habrán tomado ansiolíticos prestados, y habrán peregrinado de aquí para allá con dinero de otros  o ahorrado, en el mejor de los casos. 

En el “Convenio Interjuridiccional para la respuesta coordinada ante incidentes mayores en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires”, firmado en el año 2008 por los ministros Montenegro y Aníbal Fernández, ¿no se habrán olvidado de sumar a la gente de a pie a dicho protocolo? Si. El Modelo Nacional y Popular se olvidó nuevamente de los pobres que generan riqueza.

Hubimos de pasar un Cromañon para que los gobernantes entendieran que debían dar respuestas inmediatas y profesionales a la tragedia. Pero seguimos con prácticas “deficientes”: en esa oportunidad recuerdo que el Presidente de la Nación se fue a Río Gallegos. Esta vez, también. En aquella oportunidad el Centro de Operaciones fue el playón de la mismísima Morgue Judicial con la gente agolpada y llorando al rayo del sol. Esta vez, algo parecido. Sólo la temperatura nos jugó una mejor pasada.