lunes, 13 de junio de 2011

Dos Extranjeros en Tandil

Ayer sábado fue día de almuerzo en casa. Eramos 10 o 12. Los mismos que todos los fines de semana nos  reunimos como esto que se ha dado en llamar "la familia líquida".
Y tras la catarsis política inevitable - en la que nos permitimos hasta algún insulto- llegó la hora de hablar de los adolescentes y después, ya con el té de la tarde, apareció Céline. No, no  Celine Dion, no. No, no, tampoco la casa de modas. Céline autor. Aquel que escribió Viaje al Final de la Noche  , el Nazi.  Y resulta que este fabuloso autor -a pesar de sus interminables estupideces políticas- fue íntimo amigo de Robert Le Vigan. ¿Le Vigan? Un actor francés muy prolífico que murió en Tandil, en la misma casa en la que hoy vive una pareja entrañable. Le Vigan, desterrado, también colaboracionista, cuentan que se paseaba por las calles del pueblo en una bicicleta secundada por galgos y una amplia capa negra. En un segundo imaginé la foto: esas telas negras al viento, los galgos por detrás y como fondo las sierras, la Ventana, la Pampa, el pueblo en los años sesenta…
Le Vigan, además, no hablaba con nadie. En esa casa resta por descubrir un pozo en el que, se supone, el actor habría resguardado una profusa correspondencia con Céline.
¿Será cierto? ¿En Tandil? ¿En la casa de mis queridos amigos?
También supe en la tarde de ayer que Gombrowicz también pasó por Tandil. Si si, el autor de Ferdydurque . Que jamás se cruzo con Le Vigan y dicen que decía: "¡En Tandil soy el más célebre! ¡Nadie puede igualarse conmigo! Ellos son setenta mil, setenta mil inferiores. Por todas partes llevo mi cabeza en alto como una lámpara."
Hace un poco más de treinta días estuve en Tandil. Fui a una reunión política en la que todo rondó sobre la "125", el "modelo", los ruralistas. Tuve menos de quince minutos para hacerme de quesos y fiambres sin los que no hubiese podido volver a Buenos Aires.
Sin embargo, por algunas horas, ayer Tandil dejó de ser la capital de los tenistas, centro neurálgico de la problemática del campo.
Alguna vez, este año o el próximo, vamos a destapar ese pozo. Yo llevaré mi cámara de vídeo, una amiga llevará su poderosa Nikon Reflex Profesional, invitaremos a todo el equipo de producción y entre vino y asado, prometimos destapar el secreto.